Como fotógrafos independientes somos los únicos responsables de hacer que nuestra sesión de fotografía gastronómica se desarrolle sin problemas. Que tengas una conversación previa muy clara con el cliente, no es solo necesaria, es vital. El objetivo es que tanto tú como el cliente queden satisfechos con el resultado.
Si apenas estás comenzando en la fotografía de comida, aquí te dejo algunas consideraciones que debes tener a la hora de planificar tu próxima sesión en un restaurante.

Esto es lo que debes tomar en cuenta antes de una sesión de fotos en un restaurante
1. Ten una reunión previa con el cliente
Si quieres reunirte días antes, es mejor si conversan en el propio restaurante; así sabrás en qué spot trabajar y qué iluminación planificar. Debes ser bastante claro al describir tu trabajo y explicar tus límites.
Aprovecha para conocer sus expectativas sobre tus fotos y definir si tendrás libertad creativa. También es vital saber cuántos platos vas a fotografiar e identificar cuáles son en el menú. Así podrás preparar mejor la sesión y evitar «sorpresas» que te hagan trabajar más de lo acordado.
Si no puedes reunirte antes de forma presencial, ten una llamada y pregunta todo lo que necesites. Y no olvides investigar en Internet o redes sociales cómo son los espacios del restaurante, si es que no lo conoces.
2. Define el costo de tu trabajo, horarios y alcances
Deja claro cualquier detalle que se pueda convertir luego en un dolor de cabeza por no hablarlo a tiempo. En serio: hay personas que usarán esos «huecos» en la comunicación para aprovecharse de ti.
3. Habla con el chef (o con quien que se comunique directamente con él)
El cocinero principal puede ser tu mejor aliado o tu peor enemigo. Hay chefs que jamás han cocinado para una cámara, por lo que será mejor que le expliques las reglas del juego.
Por ejemplo, algunos intentarán hacer un emplatado especial que no coincide con lo que sirven normalmente o creerán que presentar un plato con mayor porción es lo ideal. Todo eso es un error que podría arruinar la utilidad de tus fotos y por tanto quien te contrató podría rechazarlas.
Si crees que un plato puede perjudicar tu trabajo, devuélvelo con respeto y explica por qué lo haces.
5. No aceptes hacerle fotos a platos que ya tienen dueño
Hay clientes que no quieren gastar recursos en la producción las fotos, así que pretenden que te sientes a esperar a que un comensal real haga un pedido para correr a fotografiarlo. No es una modalidad imposible, pero dista mucho de ser la ideal para que hagas fotos de forma cómoda, sobre todo para si es una de tus primeras veces haciendo este tipo de fotografías.
4. Defiende tu trabajo, sé responsable y no cedas en lo que no te beneficie
Tu clientes no son tus amigos. No necesitas «ser bueno» con ellos, solo cumplir de forma profesional con tu trabajo y dar lo mejor de ti.
Si necesitas defender de alguna manera tu trabajo después de un malentendido, no dudes en hacerlo con respeto. Por otro lado, si cometiste algún error, debes tratar de enmendarlo para no ahuyentar a ese cliente: lo ideal es que cada mes renueve fotos contigo.
Las personas suelen valorar a quienes saben marcar límites, aunque de primer momento esto les moleste. Esto también te ayudará a posicionarte como un fotógrafo especializado.